Sucesión rápida y fluida de golpes con los dedos meñique, anular, medio e índice, que produce un redoble continuo característico. Es uno de los recursos más representativos del virtuosismo técnico en la interpretación de las castañuelas, especialmente en la mano derecha, y requiere un control preciso del rebote y del orden digital. Su dominio permite incorporar pasajes brillantes y ornamentales a la ejecución musical. Aunque se asocia principalmente a la escuela española de toque, su uso se ha extendido a otras tradiciones interpretativas modernas.
Tradicionalmente, se ejecuta iniciando con el meñique y finalizando con el índice, en un movimiento descendente de articulación que sigue la línea de los dedos. La versión clásica aparece en la mano derecha —considerada la mano "melódica"—, mientras que la izquierda suele mantener un ritmo de acompañamiento. No obstante, los intérpretes más avanzados desarrollan la carretilla doble, ejecutándola simultáneamente en ambas manos.
Aunque no existe una fecha concreta para el origen del término, su presencia como técnica diferenciada se consolida en el siglo XX con la formalización de métodos pedagógicos para el instrumento, especialmente en la escuela española. Su nombre hace alusión al efecto rodado que recuerda al paso de una pequeña carreta, reforzando la imagen sonora del redoble continuo.
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