Impreso en Salamanca en 1496, es uno de los hitos de la lírica y música del Renacimiento hispánico. En su villancico Ya soy desposado se encuentra una de las primeras menciones literarias a la castañeta en la tradición peninsular: “¡Quánta castañeta, / Mingo, por el cielo! / ¡Y aun qué çapateta / dava allí un moçuelo! / ¡A tremer el suelo!, / nuestramo / ya soy desposado.”
La aparición de la castañeta en este contexto se inscribe en la escena festiva de la canción, evocando tanto el ritmo percusivo del idiófono como el zapateado que lo acompaña. Este pasaje constituye un testimonio pionero del uso de la castañeta en fuentes cultas de finales del siglo XV, integrando un instrumento de raigambre popular en el repertorio cortesano y teatral de Encina. Con ello se documenta tempranamente la función rítmica, expresiva y simbólica de este idiófono en la cultura festiva hispánica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario