viernes, 2 de octubre de 2026

BYAKUSHI

Según documenta [Pigott, 1909], instrumento de percusión japonés formado originalmente por nueve piezas largas de madera dura con forma de tablilla, unidas mediante un cordón y empleadas como crótalos o palillos de choque. Su función era la de producir un sonido rítmico característico dentro de determinadas prácticas musicales y teatrales. Con el paso del tiempo, la madera maciza fue sustituida por el bambú, material más ligero y flexible, aunque manteniendo la misma disposición encadenada de las tablillas. El byakushi pertenece al grupo de los instrumentos de golpe directo, semejantes a las castañuelas y a otros útiles rítmicos que, al enfrentarse entre sí, producen una resonancia seca y penetrante, concebida para marcar el compás con claridad en el conjunto musical japonés.





BULLICUZCUZ, EL.

Baile enigmático del Siglo de Oro, del que apenas se conservan noticias literarias. Su nombre aparece en [Quevedo, 1699], donde figura en un cantar burlesco con la repetición jocosa de sílabas y onomatopeyas: “Zarabulli, ay bulli, bulli, de zarabulli, Bullí, cuz, cuz, De la Vera-Cruz…”, en el que el movimiento corporal, el zambullirse en la danza y la agitación alegre parecen evocados con desenfado. 

Asimismo, [Vélez de Guevara, 1641] lo incluye en la célebre relación de bailes que el diablo dice haber traído al mundo, junto a la zarabanda, la chacona y otras danzas festivas y desvergonzadas, lo que confirma su asociación con la esfera popular, jocosa y carnavalesca. [Cotarelo, 1911], vuelve a consignarlo como uno más de aquellos bailes del siglo XVII que, pese a la mención literaria, carecen de descripción coreográfica concreta.

No se conocen más detalles de su forma, compás o gestualidad, pero tanto por el juego sonoro de su nombre como por el contexto en que se cita, el bullicuzcuz debió de ser una danza movida, de ritmo vivo, marcada por el bullicio y la gracia popular, donde las castañuelas, inseparables de estos bailes, tendrían lugar natural en la animada sonoridad que sugiere. 







BONES.

También conocidos como rhythm bones, son un instrumento popular de percusión que en su forma original se compone de un par de huesos de animales —principalmente costillas o huesos largos—, aunque hoy en día suelen fabricarse en madera e incluso en metal (cucharas). Se ejecutan sujetando dos piezas en una mano y entrechocándolas rítmicamente. Documentados desde la Antigüedad en China, Egipto, Grecia y Roma, los bones pasaron a Europa y luego a Norteamérica, donde llegaron con inmigrantes irlandeses y de otras procedencias europeas. Se usan en géneros como la música tradicional irlandesa y escocesa, el blues, el bluegrass, el zydeco, la música franco-canadiense y la de Cabo Bretón (Nueva Escocia). En Inglaterra su uso es antiguo: ya aparecen citados por Shakespeare en Sueño de una noche de verano (acto IV), y figuran en mascaradas cortesanas descritas por Inigo Jones bajo el nombre popular de knicky-knackers, posible deformación de nakerer. También se documenta su empleo burlesco por ministriles medievales y su parentesco con las castañuelas en algunas fuentes. 





BOLERO, RA.

 BOLERO, RA. Según el DRAE, 2. m. y f. desus. Persona que ejerce o profesa el arte de bailar el bolero o cualquier baile regional de España. 4. m. Aire musical popular español, cantable y bailable en compás ternario y de movimiento majestuoso. a lo bolero 1. loc. adv. desus. Con movimientos parecidos a los de quien baila el bolero.





BIZARRO, EL.

Baile documentado por [Cairón,  1820], quien lo presenta como originario del Reino de Granada. Según su testimonio, el bizarro no se distinguía esencialmente del fandango, tanto en el compás como en los movimientos, salvo por la peculiaridad de introducir, cada siete compases, una suspensión que interrumpía momentáneamente la danza antes de retomarla de nuevo en la forma del fandango. Esa breve pausa rítmica otorgaba al bizarro un carácter propio dentro del vasto universo de los bailes derivados o emparentados con el fandango, tan abundantes en la tradición andaluza. La denominación de bizarro sugiere quizá un aire gallardo y animoso, en consonancia con el espíritu altivo que la literatura y la lengua asociaban al término. 

Aunque la descripción de Cairón es la única que se conserva, puede imaginarse que, como en otros fandangos de Granada, las castañuelas desempeñaban un papel fundamental, marcando con sus sones ágiles tanto el ritmo continuo como el instante de suspensión que singularizaba al baile.








BELAPELLA.

Según  [Pedrell, 1894], nombre aplicado a "castañuelas" indias en forma de pequeños címbalos metálicos.





BANDÚRRIA D´OSSOS.

BANDÚRRIA D’OSSOS. Cat. Denominación catalana que designa un instrumento rústico formado por una serie de huesos, generalmente de pata de ave, dispuestos en paralelo y atados por los extremos con cordeles, de manera que el intérprete puede colgárselo al cuello. Se toca frotando o rasgueando los huesos con una castañuela o una tablilla, produciendo un sonido seco y percusivo característico de los idiófonos de fricción. Su estructura y función coinciden con las de la huesera o la ginebra, aunque el nombre bandúrria d’ossos alude metafóricamente a su apariencia alargada, semejante a la del instrumento de cuerda.




 

BYAKUSHI

Según documenta [Pigott, 1909], instrumento de percusión japonés formado originalmente por nueve piezas largas de madera dura con forma de t...