sábado, 24 de octubre de 2026

TXARAMELAK.

P. Vasc. En el ámbito de la cultura popular vasca, ese término ha sido empleado con significados diversos, lo que ha generado cierta confusión terminológica a lo largo del tiempo. Si bien su uso más común ha estado vinculado a instrumentos de viento, especialmente a pequeñas flautas pastoriles o clarinetes populares de fabricación artesanal, en algunos contextos —como documentan [Beltran, 2002]— la voz txaramelak ha sido utilizada también como denominación alternativa de las tejoletas o tablillas de entrechoque, llamadas también arxaluak, tarrañuelas, paluek, entre otros nombres locales.
En este uso específico, las txaramelak se definen como dos piezas planas —de piedra, cerámica, teja o madera— que se entrechocan mediante un movimiento rítmico de la mano, al igual que las castañuelas. Una de las piezas se mantiene fija entre los dedos, mientras que la otra queda libre para golpear la anterior gracias al impulso generado por los sacudimientos laterales de la mano. El instrumento es de ejecución sencilla, lo que ha favorecido su uso como juguete sonoro infantil, además de como recurso rítmico en ciertos cantos populares.
El hecho de que estas piezas puedan estar fabricadas con diversos materiales se refleja en la variedad de nombres que reciben. Arxaluak, por ejemplo, significa literalmente “piedras planas” en euskera, y hace referencia a versiones fabricadas con lajas o piedras delgadas. Tarrañuelas y tejoletas aluden a las formas hechas con fragmentos de teja o cerámica, mientras que paluek se refiere a aquellas hechas de madera, el material más común en la actualidad. Esta diversidad material también influye en el timbre y la resonancia del instrumento, pudiendo modificar su tono según la posición relativa entre las piezas, la presión de los dedos o el espacio de resonancia entre ellas.
Aunque el término txaramelak se ha usado a veces para referirse a aerófonos, el testimonio de Beltran y sus coautores demuestra que en ciertas zonas del País Vasco también se ha empleado como sinónimo de idiófonos de entrechoque, concretamente de aquellos semejantes a las castañuelas populares. En este sentido, las txaramelak forman parte del universo de los idiófonos populares rústicos, utilizados tanto en la práctica musical informal como en el juego y el aprendizaje musical de los niños.
Dado que esta acepción remite a un uso como instrumento de entrechoque, se justifica su inclusión en esta Enciclopedia de las Castañuelas y otros idiófonos de entrechoque. Como ocurre con muchas designaciones populares, la polisemia del término txaramela nos recuerda la necesidad de contextualizar cada uso lingüístico dentro de su entorno cultural, evitando identificaciones precipitadas con instrumentos morfológicamente distintos.




 

TRISCO.

Instrumento de percusión tradicional de Cantabria, hecho de madera y semejante a las castañuelas, aunque de menor tamaño. Se considera un tipo de tarrañuela pequeña.




 

TRISCA.

Expresión derivada del verbo triscar, usada para aludir al ruido rítmico producido con los dedos al bailar al estilo montañés. El término remite a la acción de entrechocar el dedo medio con el pulgar para generar un chasquido sonoro, práctica vinculada al acompañamiento del baile y de raíces antiguas en la tradición popular. Triscar significa hacer ruido con los dedos al bailar al estilo montañés, pero también romper o quebrar con ruido; de ahí procede trisquío, entendido como estallido. Según D. F. Baraibar, «hacer ruido entrechocando el dedo medio con el pulgar». La voz dicen proceder [García-Lomas, 1922] del bajo latín triscare, a su vez del gótico triskan “patear”, y ya suena en Gonzalo de Berceo y en el Arcipreste de Hita. 
"Mientras ellos triscavan, / dicién sus truferias, / cosas muy desapuestas, / granddes alevosías, / pesó al Rey del Cielo / de tan grandes fllías, / qomo dicién de Christo / e de sus compannías." [Berceo/Dutton, 1967].
"Allí sale gritando la guitarra morisca, / de las bozes aguda e de los puntos arisca; / el corpudo laúd, que tiene punto a la trisca; / la guitarra latina con ésos se aprisca".[Ruiz,1330].
"El Capitan: Ea ya, señores y ea, / Vamos, vamos á danzar, / Porque yo quiero estorbar / Con danzar esta pelea. / Sea trisca, sí querrán, / Y cantemos en la fiesta, / Y las damas callarán, / Y callando mostrarán / Que el callar dan por respuesta."

(...) "Vuestra cara es el testigo / Tomad una castañeta. / Pues teneis falsa riseta / De enemigo. / No más trisca y acabemos / Con tener debida ley; / Pues vieron casa de rey, / Á los turcos libertemos." [Milán, 1561].




 

TANCANHOLAS.

Port. Instrumento de percusión tradicional portugués integrado en el grupo de los idiófonos de entrechoque. Consta de dos tablillas de madera que se golpean una contra otra, produciendo un sonido seco y rítmico empleado en bailes y cantos populares. El término trancanholas remite onomatopéyicamente al entrechocar repetido de las piezas, cercano a otras denominaciones locales como trancalhetas. Su uso se vincula a contextos festivos y comunitarios, en paralelo con las tejoletas castellanas, las Schleffele suizas o las snatterpinnar suecas, lo que lo sitúa en la amplia tradición europea heredera de las tablillas medievales de percusión.




 

TRANCALHETAS.

Port. Idiófono de entrechoque formado por dos tablillas de madera que se hacen sonar golpeándolas entre sí, usado en diferentes regiones de Portugal como acompañamiento rítmico en danzas y cantos tradicionales. Su sonido seco y repetitivo sirve para marcar el compás, del mismo modo que las tejoletas castellanas o las castañuelas de palo. El nombre trancalhetas procede del ruido producido al entrechocar las piezas, evocando un golpeteo continuado. Constituyen una manifestación portuguesa de los instrumentos europeos de tablillas percutidas, vinculados a antiguas prácticas musicales comunitarias y a las supervivencias modernas de los idiófonos medievales de entrechoque.




 

TNUCI.

Pequeños idiófonos de entrechoque metálicos empleados por mujeres árabes como instrumento de acompañamiento en la danza. Su función principal es la producción de sonidos secos, agudos y estridentes mediante el entrechoque rítmico, reforzando el pulso y los acentos del movimiento corporal. Se inscriben dentro del conjunto de idiófonos metálicos de percusión directa asociados tradicionalmente a prácticas dancísticas femeninas en el ámbito cultural árabe, donde el sonido breve y penetrante cumple un papel expresivo y rítmico inseparable del gesto. El término aparece recogido en [Lacál, 1899] y desconocemos su presencia en otras publicaciones.




 

TINTINABULO.

Nombre que procede del latín tintinnabulum, derivado de tinnio (tintinear, sonar) y que designa a una pequeña campana o conjunto de campanillas de metal suspendidas que producen un sonido claro y vibrante al ser agitadas por el viento o por el movimiento de las manos. Su uso en la Antigüedad fue variado: sirvieron como instrumentos rituales, como objetos de protección apotropaica y también como simples ornamentos sonoros. En el ámbito religioso, los tintinnabula acompañaban procesiones, ceremonias litúrgicas o se colgaban en templos para honrar a los dioses. En el mundo doméstico romano podían colocarse en los atrios y jardines, a veces combinados con figuras de divinidades como Príapo, con la función de alejar los malos espíritus y atraer la prosperidad. Con el paso de los siglos el término se mantuvo en el lenguaje medieval y moderno para designar a las campanillas utilizadas en monasterios, en la misa o en la vida cotidiana como reclamo sonoro, dejando testimonio de una continuidad cultural que enlaza lo sagrado con lo profano.




 

TXARAMELAK.

P. Vasc. En el ámbito de la cultura popular vasca, ese término ha sido empleado con significados diversos, lo que ha generado cierta confusi...