Baile del siglo XVII que imitaba los ademanes de los carreteros y trajinantes, descrito en el Diccionario de Autoridades (1729) como una danza popular reconocible por su gestualidad ruda y graciosa, inspirada en el andar y movimiento de quienes conducían carretas. Francisco de Quevedo lo evoca en un pasaje satírico al señalar: “De la carretería el báile es este / Camino carretero fue darles siempre”, lo que refuerza su carácter burlesco y popular.
Con el paso del tiempo, el nombre de carretería continuó asociado a un tipo de danza de castañuelas. Francisco Rodríguez Marín lo menciona en 1901 dentro de un elenco de bailes de este instrumento, observando que todos compartían la estructura de compás ternario y un juego de pies y cuerpo definido por la torsión y la descomposición de movimientos.
Así, la carretería se vincula a esa rica tradición de danzas españolas de ritmo ternario y acompañamiento de castañuelas, en las que la mímica del trabajo cotidiano se convertía en espectáculo festivo, transformando el esfuerzo de los oficios en motivo de recreo coreográfico.
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