viernes, 2 de octubre de 2026

AVILIPINTI.

AVILIPINTI, EL. Baile citado por [Vélez de Guevara, 1641], dentro de la célebre enumeración de danzas y diversiones que el demonio se atribuye haber traído al mundo. Allí figura junto a la zarabanda, la chacona y otros bailes populares, descritos con un tono burlesco y satírico, como invenciones infernales destinadas a perturbar la sociedad. [Cotarelo, 1911], recoge también la referencia, anotando que aparece mencionado como “avilipinti” o “avilipinta” y señalando otras menciones dispersas que, sin embargo, no concreta. 

Nada se sabe con certeza acerca de la forma del avilipinti, ni de su ritmo ni de su coreografía, aunque por su inclusión en esta nómina de bailes desenfrenados y de aire popular puede conjeturarse que se trataba de una danza viva, de carácter jocoso, quizá cercana en espíritu a la zarabanda o a la chacona, donde las castañuelas no estarían ausentes.

La sola mención en una obra literaria, sin descripción posterior, lo convierte en uno de esos bailes fantasmales del Siglo de Oro, conocidos más por la sombra de su nombre que por la realidad de su práctica, evocando con ello la efervescencia de un tiempo en que las danzas se multiplicaban, mezclaban y a menudo escandalizaban. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario

BYAKUSHI

Según documenta [Pigott, 1909], instrumento de percusión japonés formado originalmente por nueve piezas largas de madera dura con forma de t...