Según documenta [Pigott, 1909], instrumento de percusión japonés formado originalmente por nueve piezas largas de madera dura con forma de tablilla, unidas mediante un cordón y empleadas como crótalos o palillos de choque. Su función era la de producir un sonido rítmico característico dentro de determinadas prácticas musicales y teatrales. Con el paso del tiempo, la madera maciza fue sustituida por el bambú, material más ligero y flexible, aunque manteniendo la misma disposición encadenada de las tablillas. El byakushi pertenece al grupo de los instrumentos de golpe directo, semejantes a las castañuelas y a otros útiles rítmicos que, al enfrentarse entre sí, producen una resonancia seca y penetrante, concebida para marcar el compás con claridad en el conjunto musical japonés.
viernes, 2 de octubre de 2026
BULLICUZCUZ, EL.
BONES.
También conocidos como rhythm bones, son un instrumento popular de percusión que en su forma original se compone de un par de huesos de animales —principalmente costillas o huesos largos—, aunque hoy en día suelen fabricarse en madera e incluso en metal (cucharas). Se ejecutan sujetando dos piezas en una mano y entrechocándolas rítmicamente. Documentados desde la Antigüedad en China, Egipto, Grecia y Roma, los bones pasaron a Europa y luego a Norteamérica, donde llegaron con inmigrantes irlandeses y de otras procedencias europeas. Se usan en géneros como la música tradicional irlandesa y escocesa, el blues, el bluegrass, el zydeco, la música franco-canadiense y la de Cabo Bretón (Nueva Escocia). En Inglaterra su uso es antiguo: ya aparecen citados por Shakespeare en Sueño de una noche de verano (acto IV), y figuran en mascaradas cortesanas descritas por Inigo Jones bajo el nombre popular de knicky-knackers, posible deformación de nakerer. También se documenta su empleo burlesco por ministriles medievales y su parentesco con las castañuelas en algunas fuentes.
BOLERO, RA.
BOLERO, RA. Según el DRAE, 2. m. y f. desus. Persona que ejerce o profesa el arte de bailar el bolero o cualquier baile regional de España. 4. m. Aire musical popular español, cantable y bailable en compás ternario y de movimiento majestuoso. a lo bolero 1. loc. adv. desus. Con movimientos parecidos a los de quien baila el bolero.
BIZARRO, EL.
Baile documentado por [Cairón, 1820], quien lo presenta como originario del Reino de Granada. Según su testimonio, el bizarro no se distinguía esencialmente del fandango, tanto en el compás como en los movimientos, salvo por la peculiaridad de introducir, cada siete compases, una suspensión que interrumpía momentáneamente la danza antes de retomarla de nuevo en la forma del fandango. Esa breve pausa rítmica otorgaba al bizarro un carácter propio dentro del vasto universo de los bailes derivados o emparentados con el fandango, tan abundantes en la tradición andaluza. La denominación de bizarro sugiere quizá un aire gallardo y animoso, en consonancia con el espíritu altivo que la literatura y la lengua asociaban al término.
BELAPELLA.
Según [Pedrell, 1894], nombre aplicado a "castañuelas" indias en forma de pequeños címbalos metálicos.
BANDÚRRIA D´OSSOS.
BANDÚRRIA D’OSSOS. Cat. Denominación catalana que designa un instrumento rústico formado por una serie de huesos, generalmente de pata de ave, dispuestos en paralelo y atados por los extremos con cordeles, de manera que el intérprete puede colgárselo al cuello. Se toca frotando o rasgueando los huesos con una castañuela o una tablilla, produciendo un sonido seco y percusivo característico de los idiófonos de fricción. Su estructura y función coinciden con las de la huesera o la ginebra, aunque el nombre bandúrria d’ossos alude metafóricamente a su apariencia alargada, semejante a la del instrumento de cuerda.
BANDURRIA DE HUESOS.
Conjunto de huesos planos, generalmente costillas de animal, unidos mediante una cuerda o cordel, que el ejecutante sostiene con ambas manos para hacerlos chocar entre sí. De uso principalmente infantil o festivo, ha sido documentado en algunas regiones rurales de la península ibérica, especialmente en Castilla, León y Extremadura, como instrumento popular de ocasión, en contextos lúdicos o de carnaval. Aunque su nombre recuerda a la bandurria (cordófono pulsado), no guarda relación organológica con ella. También se la conoce como huesera. Su timbre es seco y entrecortado, y su técnica de ejecución se basa en el movimiento alternado de las manos, que provoca el entrechocar rítmico de las piezas óseas.
BAILE DEL PAÍS.
Expresión empleada en el ámbito de la tradición oral y del folklore para designar el baile considerado propio, identitario o representativo de una comunidad determinada, en oposición a repertorios introducidos desde otros lugares. En el norte de león, particularmente en las comarcas de Laciana, Babia y Omaña, el baile del país corresponde a una forma antigua asociada al acompañamiento del pandero cuadrado y al uso de grandes castañuelas, aunque también se interpreta con pandereta y, en épocas más recientes, con gaita y acordeón. El desarrollo coreográfico se caracteriza por un braceo gracioso y expresivo, rematado con la garrucha o maquila, consistente en una abrazada con la pareja, a la que se eleva por la cintura al cierre de cada mano de baile. En esta zona y en áreas del norte de Palencia conviven tanto la versión arcaica, de mayor antigüedad formal, como su derivación posterior, más cercana a las jotas castellano-leonesas. Según las localidades, recibe también los nombres de garrucha, baile llano o baile chano.
AVILIPINTI.
La sola mención en una obra literaria, sin descripción posterior, lo convierte en uno de esos bailes fantasmales del Siglo de Oro, conocidos más por la sombra de su nombre que por la realidad de su práctica, evocando con ello la efervescencia de un tiempo en que las danzas se multiplicaban, mezclaban y a menudo escandalizaban.
ATTABALES.
Nombre aplicado en el siglo XVIII a las castañuelas con mango. El término aparece documentado en diccionarios y tratados de música y lenguaje de finales del siglo XIX [Jacquot, 1886]; [Pedrell, 1894]; [Caballero, 189]), donde se registra como denominación histórica de estas variantes de idiófonos de entrechoque.
ARXALUAK.
Denominación tradicional en euskera utilizada para referirse a las castañuelas o instrumentos de percusión equivalentes en el ámbito vasco. La voz figura entre los términos que en Euskal Herria designan idiófonos de entrechoque, junto a formas como kastainetak, kriskitinak o kaskainetak, utilizados históricamente para nombrar piezas que se golpean entre sí para producir sonido rítmico.
ALBUCHE DE CANA
ARRAÑUELAS
La presencia del vocablo en un estudio etnográfico regional, respaldado por la tradición oral y el testimonio poético, confiere a arrañuelas un valor documental relevante en el estudio de los idiófonos tradicionales de la Península Ibérica. Su carácter local, ligado al calendario festivo y a la música de danza, lo convierte en una muestra significativa de la diversidad terminológica que caracteriza a los instrumentos de percusión populares.
ARRABEL
ANTIGÜEDAD DE LAS CASTAÑUELAS
BYAKUSHI
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