Denominación popular de un instrumento rústico de fricción o percusión, emparentado con la huesera, la ginebra y el arrabel. Consiste en una serie de cañas o huesos dispuestos en paralelo y unidos por los extremos, que se cuelgan al cuello y se frotan o raspan con una tablilla o una castañuela para producir un ritmo seco y entrecortado. Está documentada en algunos ámbitos rurales de la Península Ibérica, especialmente en Castilla y Andalucía, donde también se conoce con el nombre de carrañaca. Su uso se asocia a contextos festivos, danzas y celebraciones de invierno, conservando el mismo principio sonoro y la función rítmica de los idiófonos de fricción tradicionales.
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